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Carolyne Myss

Los tres niveles de poder

( y de como aplicarlos a la dinámica de la decisión)

 

A mis hermanos, Rebeca, Alberto,

Juan Carlos, Adriana y Alejandro.

 

 

 

PEQUEÑA NOTA INTRODUCTORIA

 

Tengo la idea de que fui educado por cuatro mujeres: mi madre, mi abuela materna, mi tía (hermana de mi madre), y mi hermana mayor. No me desagrada la idea ni tampoco estoy en contra de ella.

Cuando yo estaba en el vientre de mi madre ella esperaba tener una niña para que su primogénita hija tuviera con quien jugar. Le nací varón pero sus intensos deseos me dieron un corazón de mujer. O un alma femenina. Quizás. Para los que no me conocen, les diré que ésto nada tiene que ver con la sexualidad. Me considero un hombre felizmente heterosexual en mis preferencias eróticas. Es más, a excepción de unos cuantos, la mayoría de los hombres que he conocido en mi vida, me han aburrido enormemente. Me resulta difícil hablar con un hombre más de dos horas sin sentir sueño. En cambio, con las mujeres siempre me ha fascinado conversar y escucharlas hablar. No a todas, por supuesto, pero sí a la gran mayoría.

Siento una gran atracción sobre todo —física e intelectual— por las mujeres inteligentes, por las que saben hablar y utilizar la cabeza. Una de estas mujeres es Carolyne Myss, a quien presento (y traduzco) en esta conferencia donde habla sobre Los Tres Niveles del Poder.

Traduje esta conferencia intentando conservar su frescura, pero no me apego a la misma literalmente; aunque sus ideas fluyen de una forma natural en inglés, una traducción similar al español dificultaría su lectura.

Quiero sólo aclarar que cuando Carolyne Myss utiliza el término “poder”, lo hace en referencia a la energía del espíritu y no en el sentido a una ambición política o de control de los demás.  

Por otro parte, quise que el texto mantuviera su sencillez en correspondencia a su exposición, con el fin de que sea entendido por cualquier persona que cuente con los mínimos conocimientos de psicología humana.

 

Tonatiuh Catalá

 


En primer lugar, recordemos que la capacidad de decidir está situada en la garganta, donde se encuentra nuestra voluntad de poder.

Cada vez que tomamos una decisión lo hacemos de acuerdo a un objetivo (un blanco); este blanco puede ser una persona, un pensamiento, una actitud o un recuerdo. Porque lo que en realidad hacemos al decidir es liberar ese poder y unirlo a la energía. Hay que ser conscientes de esto, porque no tenemos idea cuantas veces al día gastamos nuestro poder de forma absurda.

Lo primero que tenemos que hacer, conscientemente, es estar alerta  cada vez que tomemos una decisión. Hay que revisar, revisar cada decisión que hacemos.  Al menos en un principio. Hay que preguntarnos:

“¿De verdad quiero elegir eso? ¿De verdad deseo gastar energía en tomar esta decisión? ¿De verdad intento perder mi temperamento en esta cosa? ¿Vale la pena? Porque si lo hago, me costará tejido psicológico (self tisue).”

Ahora, compara las consecuencias con tus decisiones y di:

“Si pierdo los estribos, si me enojo por el hecho de que no encontré lugar donde estacionarme, me costará mil, dos mil, diez mil células de mi alma”.

 ¿Realmente quieren eso?, porque eso es realmente lo que obtendrán.

Hay que aprender a tener la actitud de: “No vale la pena perder mi energía en esas cosas, por eso no lo voy a hacer”. Así, en lugar de gastarla, atraeremos más energía hacia nosotros.

En segundo lugar, lo que tenemos que hacer es estar muy alertas en la forma más sabia de  invertir nuestro poder cotidianamente. Eso significa obtener la facultad de retener la mayor cantidad de energía, no nada más hacia nosotros, sino acumularla durante nuestra vida, y en nuestra facultad de ser creativos.

No hay que olvidar lo siguiente: el poder es el presupuesto de nuestra creatividad.

Me gustaría que pongan este pensamiento en sus mentes: si ustedes tienen una idea, una maravillosa idea, y de pronto piensan, “Ah, quiero hacer un negocio”, recuerden lo siguiente: creatividad-negocio, requiere de energía, requiere poder. Podemos tener un millón de ideas, pero si no tenemos el poder de realizarlas, resultan obsoletas. En cambio, si tenemos una idea y contamos con la energía requerida, seremos capaces de realizar cualquier cosa. Hay que poner atención a esas matemáticas.

El primer nivel en que vale la pena invertir nuestro poder es el Honor. O invertir poder en nuestro propio sentido del honor. No me cansaré de repetirles lo importante que es el honor en términos del uso de nuestra energía total en la vida. Y en nuestro cuerpo.

Una de las cosas que aprendí mientras escribía uno de mis libros, Anatomía del espíritu, es que sin un sentido del honor, será muy difícil mantener un cuerpo sano.

El segundo nivel en que vale la pena invertir nuestro poder es aprender y practicar la capacidad de Perdonar. Es uno de los dones más maravillosos que hay, perdonar. Francamente, perdonar es una de las cosas más egoístas que pueden hacer,  porque es un gran regalo que pueden darse a ustedes mismos.

El tercer nivel en que vale la pena invertir nuestro poder y energía es la Fe. La vida requiere de la fe. No podemos vivir sin ella porque la vida es y será siempre un misterio. No inviertan su energía en resolver el misterio, inviertan en aprender a vivir e interactuar con sus propios misterios, porque nunca podrán resolverlos, así que dense por vencidos en ese aspecto. Punto. Pongan su energía en eso y díganse: “Si no puedo resolver esto, debo aprender a lidiar con ello.”

 Hay que invertir energía en actitudes positivas hacia las cosas, hacia las personas y hacia la vida. Pongan atención en cómo piensan. Cómo sienten. Qué visión de la vida tienen.  Inviertan su energía en la apreciación de su propia vida, en apreciar el hecho de que —de hecho— están vivos.  ¿Cuántas veces van caminando por la calle y se dicen: “Me gusta mi vida, no está nada mal”? Y si luego les toca tener un mal día en la escuela o en el trabajo, ¿y qué?

Inviertan su energía en mantenerse por encima de las cosas.

[…Aquí CM cuenta una anécdota sobre el poder de la oración en un hecho real.]

Voy a terminar esta charla dejándolos con la idea de que el poder que hay dentro de ustedes —en su espíritu— es el poder de la creación. Cuando piensen en su existencia, piensen en ese poder. Sean conscientes de él y aprendan a utilizarlo sabiamente, no sólo por que los beneficiará corporalmente e influirá en su destino, sino porque es el mejor regalo que pueden darse en la vida.»  

Carolyne Myss

 

³

 

 


Las mañanas negras de Alejandra Pizarnik

 

a

 

La muerte es algo que no le concierne a Dios. En un sentido estricto, ni siquiera puede creer en ella. Me parece que esta idea comenzó a interesarme, inconscientemente, tras la muerte de mi madre, pero se hizo más patente a partir de mis lecturas del Nuevo Testamento y del ataque del 11 de septiembre a las Torres Gemelas en Nueva York, donde en menos de dos horas murieron más de tres mil personas. Menciono este último hecho porque para mí fue el más cercano en ese momento.

Dios no puede estar dormido, me dije. No puede estarlo cuando una bomba estalla en los pies de un niño, o cuando una ciudad entera desaparece por la explosión de una bomba atómica, un ciclón, la erupción de un volcán o un terremoto, etc.

Los animales le temen instintivamente a la muerte, huyen del dolor, sienten miedo y pánico ante el peligro, porque para cualquier ser vivo la muerte representa un misterio, algo desconocido y contrario a la experiencia de vivir. Pero los seres humanos somos los únicos seres vivos que creamos una “idea” de la muerte, y esta representación que nos hacemos de ella puede producir en nosotros una reacción por demás curiosa: su deseo y su búsqueda.

La muerte por lo regular se representa como un ente diferente, independiente incluso de la noción del Bien y del Mal; la Muerte es ajena incluso a ese juego ético del hombre. La muerte, como la vida, no juzga, simplemente está ahí. Ocurre. Sucede. Pasa. Es.

“Si no creyera en la posibilidad del suicidio, ya me hubiera matado”, dice Cioran. Y es que el suicidio siempre está ahí como esa posibilidad de enfrentar a la muerte, de tentar aquello que desconocemos. ¿La posibilidad de qué? La posibilidad de encontrar una salida rápida (aunque casi siempre falsa, a la experiencia de la vida). En la idea del suicidio ocurre la experiencia de la desilusión, esta desilusión es solamente humana, por eso jamás veremos a un gorila cortarse las venas o arrojarse desde lo más alto de un árbol al vacío.

Para algunos, como para Alejandra Pizarnik, la vida parece ser un verdadero tormento; el simple acto de vivir les parece un suplicio y ven a la muerte como el único alivio.  

Hace un par de meses fui a mi librero y extraje un libro al azar, en el lomo no había título ni nombre del autor. Descubrí que era un pequeño libro de poemas de la poeta argentina Alejandra Pizarnik, editado en una colección de la UNAM, Material de Lectura, Serie Poesía Moderna # 93; comencé a leerlo y en la breve nota introductoria me enteré que Alejandra se suicidó un 25 de septiembre de 1972; miré la fecha de ese día y lo que vi me sacudió: 25 de septiembre, 2009. Cosas de la vida. Y la muerte.

 

 

 

 

Poemas de Alejandra Pizarnik

Traducción al inglés Tonatiuh Catalá

 

 

NIGHT

 

Perhaps tonight is not a night,

must be a decrepit sun, or

the other, or whatever…

How I do know? We need words,

we need charming, we need poetry

when our blood is weeping and weeping!

 

I could be so happy tonight!

If I only could have the gift of touch

these shadows, leasing for the steps,

say “Good Evening!” to anyone

that is walking a dog,

I would watch the moon, talking about

her milky rarity, I would stumble

on rocks here and there, like it is.

 

But is something that turns my skin apart,

a blind thunder

that is shaking my veins.

I want to go some where! Soul keeper,

let it, let me cross your smile!

 

I could be so happy tonight!

There are some dreams behind yet,

And all these books! And lots of lights!

And my shortly years! Why not?

Death is so far away. It’s not looking at me.

So much life, Lord!

Why so much life?

 

 

TIME

 

I don’t know anything about my childhood anymore

—but this shinny way to be scare

and a hand that is dragging me to the other shore.

 

 

THE AWAEKENING

 

Lord,

The birdcage has become a bird

and has fly away

and my heart is crazy

because is howling to the moon

and smile behind the back of the wind

to my delirium

 

What I’m going to do when I’m feeling afraid?

What I’m going to do when I’m feeling afraid?

There is not more dancing of the light in my smile

Neither the seasons burn doves in my thoughts

My hands got naked

and has gone where the death

teaching how to live to the dead

 

Lord

the air is punish my being

Behind the air are monsters

sucking the blood

 

It’s the disaster

It’s the hour of the full emptiness

It’s the time to lock the lips

and to leasing the scream to those that has been punished

To watch to each one of my all names

hung in the nothingness

( . . . )

 

Lord

thru the casqued of my blood

I remember my childhood when I was an old woman

The flowers use to die in my hands

because the savage dance of joy

were destroying their hearts

I remember the black mornings of the sun

when I was a little girl

I mean yesterday

I mean centuries ago

 

Lord

the birdcage has turn into a bird

What I’m going to do when I feeling scare?

 

³


 

Freud y Jung

Para mi hermano Alberto

 

Tonatiuh Catalá

 

 

Esta es una anécdota que me gusta contar, narrada por Carl Jung en sus memorias, recopiladas por Aniela Jaffé. Algunos meses atrás se la conté a una señora americana y desde entonces regresa de vez en cuando a que le cuente más historias.

Dice Jung que al romper sus relaciones con Sigmund Freud, comenzó para él un gran período de incertidumbre: “No sería exagerado llamarle un estado de desorientación. Me sentía completamente suspendido”, dice,”como en mitad del aire, sin ningún asidero a la tierra…Vivía en una constante presión interna; algunas veces ésta era tan intensa que llegué a sospechar que provenía de algún disturbio psíquico en mí. Entonces empecé a repasar dos veces todos los detalles de mi vida, poniendo particular atención en los recuerdos de mi infancia; pensando que quizás existía algo en mi pasado que no podía ver y que podría ser la causa de ese disturbio. Pero esa introspección me condujo sólo a un claro reconocimiento de mi propia ignorancia. Me dije: ´Como no sé nada, simplemente me pondré a hacer cualquier cosa que se me ocurra´. Así que conscientemente me sometí al impulso del inconsciente.

“Lo primero que me vino a la mente —continúa Jung—, fue un recuerdo de mi infancia de cuando tenía entre diez y once años. A esa edad era mi pasión jugar con ladrillos; recordaba muy bien que me gustaba construir pequeñas casas y castillos, utilizando botellas para simular los lados de los portones y el borde de los muros. Algunas veces usaba rocas que unía con lodo en lugar de cemento…Ante mi sorpresa, estos recuerdos fueron acompañados de una gran emoción: ´Ajá´, me dije, ´hay vida aún en esas cosas. El pequeño niño permanece alrededor, y posee la creatividad de la que yo carezco´. Ese momento fue algo crucial en mi vida, pero sólo lo acepté después de un tiempo de gran resistencia por mi parte y con gran enorme sentido de resignación. Porque consideré una experiencia, en cierto modo humillante, darme cuenta de que no había nada que hacer excepto jugar a esos juegos infantiles…Así que me puse a recolectar rocas que extraía del lago o transportaba desde la orilla. Y así empecé a construir: primero un cuarto, luego una torre, y así hasta completar toda una mansión…Continué con mi juego de construir diariamente, después de la comida del medio día, y cada vez que el clima lo permitía. Tan pronto terminaba de comer, comenzaba otra vez a jugar. Y lo hacia hasta que llegaban mis pacientes…En el curso de esta actividad mi pensamientos se aclararon, y fui capaz de entender esas fantasías cuya presencia en mí había casi olvidado.”

 

³


La Ciudad de México, Dr. Atl (Gerardo Murillo)1960

 Odas a Netzahualcóyotl

 

 

³

 

Tonatiuh Catalá

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

Oda

 

 

 

I

 

Ven a sentarte en tu trono de maíz,
descansa en la cabaña de agua y de viento;
tu estirpe te espera, guerrero,
los hijos del árbol,  los nietos de la lluvia
     y de las salamandras.
 
Te esperan las casas y las flores
     en el puente del arcoiris;
los lagos sepultados
bajo los escombros de los sueños.
                    
El incienso y el cacao,
los Águilas y los Jaguares,
el amaranto y el maguey,
la soledad sin ternura  ni caricias
y la sonrisa en los labios de un niño
      cuya casa es la calle.
 
Los pies sucios de cielo,
      salpicados de sol
     entre los días desnudos.
Tu corazón de plumas rojas,
y la corona de flores de cactus.
  
   Todos te aguardan,
      poeta;
en las montañas donde se bañan
las mujeres de corazones
      emplumados.

 

 

II

 

Las palabras se preñan de árboles.
En el susurro de la cascada,
      asciende
tu voz húmeda y terrestre.
 
Las rosas anhelan manos
      sin espinas
ni palabras venenosas.
 
Tuya es la voz,
y la sombra del halcón
      en el valle luminoso y seco;
los pájaros después del silencio
y el alma con mil rostros de jade
      también son tuyos.
 
La eternidad que no tiene horas
      ni minutos. Sólo fuego.
El sol que sale sin necesidad de sangre.
La noche de barro, rojiza y petrea,
      y ese día primordial
que tu estirpe espera, poeta,
                 —guerrero.

 

 

 

III

 

 
¿Qué han hecho de tus palacios,
de tus chozas y de tus calles?
¿Dónde quedaron sus veredas y ríos  
    y las palabras inmortales?
 
Por tus manantiales corren hoy aguas negras
—tiraderos de basura donde antes crecían
tus jardines florecientes.
 
Poeta de las flores y de los colibríes:
¿Cómo miras tu sueño derrocado,                                                     
y ese corazón de oro, fundido en  monedas?
Tus dioses sepultados bajo el asfalto y la difteria.
Tu espíritu de obsidiana, tu sangre de rey,
    la leche de la luna
en la garganta de un niño famélico.
La ciudad aún sueña con la noche sitiada por las flores,
y la primavera con pájaros de plumas doradas.
 
Te aguarda este cielo estridente, guerrero,
    con sus nubes obscuras de plomo.
Y los traidores, con sus macanas                           

    y sus gases lacrimógenos.

Te espera el cobarde detrás de la bala.

Y  en aquel paraíso que fundaste,

señorea hoy la serpiente de metal,

    mentirosa y subterránea,

devorando sin piedad al águila.

 

 

 

 

Oda a Ometeotl

 

 

¿Quién a mí se acerca?
¿Quién conmigo crece?
¿Quién ha nacido que yo
  no haya estado ahí?
¿Quién ha muerto que su grito
  yo no haya escuchado?
 
Soy el de los ojos de obsidiana
que ven en todas partes,
el amigo de un rey sin reino ni palacios.
 
Soy quien mira las paredes de los que duermen
junto a un muro  — no a una casa,
cuando en los semáforos sólo palpita la luz roja.

 

Soy el que aguarda y despide a quien se va.
El que ha nacido sin nombre ni domicilio
entre un pesebre de montañas.
Mil veces y mil noches más. Soy
el que tiene un bosque en vez de pies.
 
Soy tú         Soy él      Soy el canto de las flores

que jamás han muerto ni se marchitarán.

 
             Soy Ometeotl.

 

 

 

El palacio de Iztaccihuatl

 

 

Ella hundió el pie desnudo en el agua,

     y el agua se apartó,

formando una repentina y leve vibración

que al principio sólo fue perceptible para los peces,

quienes se agitaron y volvieron sus ojos hacia ella.

 

     Lentamente, 

mientras descendía el talón hasta tocar el fondo de arena, 

la vibración comenzó a crecer  en ondas regulares,

     produciendo una invisible ola

que poco a poco fue expandiéndose por todo el lago

     y más allá de la superficie.

 

Como un espíritu anfibio se deslizó sigilosa

entre los árboles y subió por las montañas.

Aquella vibración se extendió

por el Valle, por el cielo y por todo el universo.

     Ocurrió así, como la consagración de su ser,

la prueba nítida y sonora de su presencia en la tierra.

Y en todas partes las criaturas supieron de su existencia.

Hoy duerme en su cama de tierra,

con vestido blanco, la piel de hielo y marfil.

 

¿Qué sueñas, princesa?

¿Sueñas, acaso, nuestra ignorancia,

burlándote del tiempo

que todo consume,

transforma y devora?

 

Yo he visto,

—acaso sin merecerlo—

en el patio

de tu palacio de flores,

miles de estrellas 

persiguiéndose unas a otras.

 

Tlaxcala, México

 

 

 

Netzahualcóyotl se enamora

 

¿Cómo descubrirte ahí,

en el asombro de esta tarde,

corriendo desnuda entre la sombra tibia

de las alas azules y verdes de los quetzales?

 

¿Cómo olvidarte

entre el loco encuentro

de la noche con el mundo que te sueña,

     y esas voces que pretenden esconder

los libros escolares?

 

Yo Aquí Tú naciendo en un cuarto

con techo de humo negro y rojo.

 

Y te recuerdo ágil. Risueña. Necesaria

más allá de la brisa y el augurio de los caracoles.

La primavera hilvanándose con un vestido de agua

     transparente sobre las piedras del río.

 

No tengo más palabras que esta tarde

para recordar y nombrarte.

      Para

ignorar los muros que cruzan por esos países artificiales,

recorriendo el muelle de las nubes

hasta el fin de los días y de las noches,

      atravesando el infinito

que sube por la espalda rústica del viento.

 

Mis palabras son plateadas y rojas,

el deseo es mi ortografía.

Soy un poeta hambriento de flores eternas;

fiero viento de los días más negros.

 

Mi linaje es este cielo.

 

 

Poemas del libro inédito

Odas a Netzahualcóyotl

de Tonatiuh Catalá

Ciudad de México 2005

 


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Un foro para el arte y la poesía
E)x(posición  de  Poe)x(ía  Experimental  en  E)x(paña
Yoshitaka Amano

Hony Soyt Qui Mal Y Pense

(Shame on him who evil thinks)

 

E

l imperio británico, cuyo origen podemos remontar de algún modo a la mitología, fue fundado por la figura de tres poderosos hombres: un rey, un mago y un guerrero. Ellos fueron: Uther-Pendragon, padre del rey Arturo; Merlín, el sabio; y Sir Ulfius, un astuto guerrero.

El primero, como dije, fue padre del rey Arturo, el segundo, maestro y tutor del último, y el tercero, consejero militar de Uther Pendragon.

Uther-Pendragon se casó con una viuda llamada Lady Igraine, la cual tenía dos hijas. Con ella, el rey tuvo un único hijo al que llamó Arturo y cuando este aún estaba en la cuna, Merlín vaticinó que Pendragon moriría pronto, por una misteriosa enfermedad.

Temiendo por la vida de su sucesor, quien aún era casi un bebé, Merlín le pidió al rey Uther Pendragon que le dejara criar secretamente a Arturo hasta que creciera y pudiera valerse y defenderse por sí mismo, de lo contrario, correría el grande peligro de ser asesinado o encarcelado por algún rey advenedizo que quisiera ocupar ilegítimamente y por la fuerza  el trono.

Si alguien quiere entender la historia de lo que hoy es el Nuevo Imperio Británico  —hermano gemelo del americano, aunque son su propia alma— tendrá que remontarse a esta fascinante historia. He aquí una de mis traducciones de ese texto.

 

El Mago y el Rey

 

»Entonces Merlín, viendo lo excitado que se hallaba el joven Rey Arturo, lo sacó de su ensimismamiento y le dijo: Veo que eres muy cuidadoso con los regalos que recibes; déjame preguntarte algo: ¿Qué es más valioso, la espada o la funda?

     Arturo sonrió ante la pregunta. No lo pensó dos veces.

     — ¡Por supuesto que la espada! La funda es la más preciosa que yo haya visto antes; pero una simple vaina de cuero podría ser suficiente para guardar la espada. La hoja de metal es la que hace todo el trabajo.

      Te equivocas, replicó Merlín brusco.  ¿Es que te has olvidado de mis enseñanzas tan de prisa? Las cosas no son como aparentan. De hecho, la funda es cien veces más valiosa que la espada. Es verdad que la espada que corta hasta el más duro acero es poderosa, cierto; pero es la funda la que guarda al metal y lo mantiene seguro —preservando tu vida. Mientras mantengas la funda junto a ti no podrás cortarte, no importa que tan fuerte te aporreen tus enemigos. Recuerda esto: ¡es más difícil preservar la vida que quitarla!»

§

 

“King Arthur”,

recopilado por James Riordan;

Traducción de Tonatiuh Catalá


Cuatro Poemas (recuperados)

de Alberto Aguilar

 

a

Algo que he notado en muchos escritores y poetas modernos es la apresurada manía que tienen de publicar, así como un deseo casi urgente de ser reconocidos cuanto antes, por “cualquier” cosa que escriben; los volúmenes que ocupan los estantes de las librerías parecen más producto de egos inflados que de un verdadero espíritu poético.

 

No es el caso del poeta Alberto Aguilar, quien hasta la fecha no ha publicado un sólo libro, pero se ha dedicado a hacer poesía. Nacido en 1960 en la Ciudad de México, su obra no requiere de un volumen para concatenarla sino de un rasgo que la caracteriza. La sencillez de su poesía no proviene de una afección lingüística sino de una claridad intuitiva. Es clara, directa, sin rodeos; su lenguaje no es rebuscado, pero sí buscado —y encontrado— en esa soledad que sólo es tangible a los poetas. El sentir es tan profundo, que el mismo acto de escribir le parece foráneo: “Es extraño, estoy aquí, escribiendo otra vez…”. Y es a través de evocar aquello que no está, que el poeta afirma su presencia en lo que es y siente. Así también, es posible percibir en el lenguaje lo que permanece ausente.

 

En 1995, el poeta Alberto Aguilar pasó unos días en casa de su madre, se sentó frente a la máquina de escribir y escribió una serie de poemas que se encuentran quizás ya perdidos, exceptuando los cuatro poemas que hoy publicamos, pertenecientes a las páginas —numeradas por él mismo— 7  (que incluye los tres primeros) y 13 (que pertenece al cuarto); en el lado inferior izquierdo de ésta página se encuentra a lápiz el número (22), con la abreviación “O.K” por debajo.

 

 

 

 

 

DE TI

 

Es extraño,

estoy aquí,

escribiendo otra vez,

sólo y…

no sé por qué

termino hablando —sin ti—

contigo.

 

 

 

POEMA

 

Mientras miro de vez en vez el reloj

escribo un poema,

algunos cuerpos,

algún adiós,

…….

No necesito describir tu ausencia,

¿para qué jugar con mis angustias?

                        Te quiero.

 

 

 

VIVIR

 

Podría mentir una vez,

pero es jugar al arriesgado.

 

Cambio de tema,

no me interesa nada

que no complazca

mi benévolo egoísmo.

 

 

 

EL COMIENZO

 

Hoy principia todo,

o tal vez no todo,

pero quiero pensar

que todo inicia hoy.

 

Porque tú me miras,

y en tu mirada

existe algo nuevo,

ternura de comienzo.

 

Sonrisa nueva,

canto nuevo,

después de todo,

en ti todo es nuevo.

 

Desde lo más sencillo

hasta lo más complejo,

siempre tienes

algo secreto.

 

Nunca lo digas todo,

déjame seguirte descubriendo.

 

õ

 


Why Knot? Desings. Inc.

EL HOMBRE QUE LE GRITÓ A TERESA

 

Italo Calvino[i]

 

 

 

Caminé de la banqueta hasta en medio de la calle, dando unos pasos hacia atrás miré hacia arriba, y desde ahí, haciendo un megáfono con mis manos, mirando los pisos más altos del edificio, grité: ´¡Teresa!´.

     Mi sombra se escondió de la luna y se refugió como un perro tímido entre mis pies.

     Alguien pasaba por ahí. Yo volví a gritar: ¡ ’Teresa’! Un hombre se acercó y me dijo: ´Si no grita más fuerte no lo va a escuchar. Vamos a intentarlo ambos. Contamos hasta tres, y a las tres gritamos juntos´. Y dijo: ´Una, Dos, Tres´. Y los dos gritamos al mismo tiempo: ´¡Tereeeesaaa!´.

     Un grupo de amigos que salían del teatro o de algún café pasaron por ahí y nos miró gritando. Dijeron: ´Vamos, nosotros los ayudaremos a gritar también´. Se nos unieron en mitad de la calle y el primer hombre dijo Uno Dos Tres y todos gritamos al unísono, ´¡Tereeeesaaa!´.

     Una mujer que caminaba cerca de ahí se nos unió; y un cuarto de hora más tarde formábamos un buen grupo, de al menos veinte. Y al poco rato alguien más se agregaba  y nos ayudaba a gritar.

     Organizar a toda esa gente para dar un buen grito no fue nada fácil. Siempre había alguien que comenzaba antes de Tres o que terminaba después, aunque al final se nos ocurrió algo que funcionó. Acordamos en que el ´Te´ debería gritarse bajo y largo, mientras que el ´re´ alto y largo. Y el ´sa´ bajo y corto.  Sonaba fantástico. Sólo algún desentonado de vez en cuando estropeaba el grito.

Ya habíamos comenzado a sonar muy bien cuando alguien, si es que su voz podría calificarse de alguna manera, debería tener una cara pecosa, preguntó: ´¿Estás seguro de que Teresa está en su casa?´.

´No’, dije.

´¿Cómo?´, preguntó otro. ´¿Se te olvidó la llave?´

´De hecho´, dije, ´Yo tengo mi llave´.

´Entonces´, intervino alguien más, ´¿Por qué no subes y entras?´

´Ah, es que yo no vivo aquí´, contesté. ´Yo vivo al otro lado de la ciudad´.

´Disculpe la curiosidad´, dijo el hombre de la cara pecosa, ´¿Quién vive aquí, entonces?´

´La verdad no lo sé´, dije yo.

Entre los demás se escucharon murmullos molestos.

´Podría explicarnos´, dijo alguien con una voz tartamuda, ´¿Cómo es que está aquí parado llamándole a una tal Teresa´.

´Por mi parte´, dije, ´Podríamos intentar otro nombre o gritar en cualquier otro edificio. No hay problema´.

Los demás estaban ya un tanto irritados.

´¿Espero que no nos estés jugando una broma?´, preguntó el pecoso, sospechando algo.

´¿Qué?´, exclamé, resentido, y me volví hacia los otros para confirmar que estaba en lo cierto. Los demás no dijeron nada, indicando que no habían entendido la insinuación.

Por unos segundos surgió un penoso silencio.

´Mire´, dijo al fin alguien con buen talante, ´¿Por qué no llamamos a Teresa una vez más y después todos nos vamos a casa´.

Y así lo hicimos otra vez. ´Uno dos tres ¡Teresa!´, pero no nos salió muy bien. En seguida comenzamos a dispersarnos, algunos por un lado, otros por otro.

Ya había dado vuelta a la esquina cuando me pareció escuchar a alguien que seguía gritando: ´¡Tee-reee-sa!´.

Alguien se había quedado ahí gritando en medio de la calle. Algún obstinado.

 

a

 

 

Traducción del italiano al inglés Tim Parks

Traducción del inglés al español Tonatiuh Catalá



[i] Italo Calvino nació en cuba en 1923, el cuento El hombre que le gritó a Teresa pertenece a su obra juvenil, escrita entre 1943 y 1958. En una nota encontrada en uno de sus cuadernos de juventud, en 1943, esto es, en plena Segunda Guerra Mundial, escribió: “Uno escribe fábulas en períodos de opresión. Cuando un hombre no puede darle suficiente claridad a su pensamiento, escribe fábulas. Estas pequeñas historias corresponden a las experiencias políticas y sociales de un joven durante las gargantas cercenadas por el fascismo.”


objec widtI

tres poemas

de j

 Nâzim Hikmet

t=l34km

õ

Antes de que el Amanecer…

 

Nâzim Hikmet

(Turquía, 1902)

 

Antes de que el amanecer abrace las montañas

y el agua se incendie con la aurora

arrastrada por las redes, las redes.

Deja que nuestras barcas colapsen

con la obscuridad y que se bañe

salpicada con el brillo de los peces.

Antes de que el amanecer abrace las montañas,

vamos muchachos, tiren de las redes.

 

Estambul

1929

 

 

Bajo mis párpados

 

Cierro mis ojos:

tú estás allá en la obscuridad,

recostada de espaldas en la penumbra,

tu frente y tus manos forman un triángulo entre las sombras.

 

Querida, tú apareces bajo mis párpados cerrados,

te veo cantar debajo de esos párpados.

Ahora, todo inicia contigo ahí.

No hay nada que haya sido mío antes de ti, ahora.

Y no hay nada ahí que no te pertenezca.

 

1947

 

El Optimista

 

De niño, nunca le cortó las alas a los insectos,

ni ató latas vacías a la cola de los gatos,

tampoco guardaba cucarachas en cajas de cerillos,

ni le gustaba destruir nidos de hormigas.

Cuando creció, ellos le hicieron todo eso a él.

Yo estuve junto a su lecho de moribundo.

Léeme poemas —me pedía—,

poemas sobre el mar, sobre el sol,

sobre reactores atómicos y satélites,

sobre los grandes logros de la humanidad.

 

6 de diciembre de 1958

Bakú

 

Traducción Tonatiuh Catalá


P oe +

  a  la  carta

 

@


Casa de Huéspedes

 

Rumí[1]

 

 

 

Un ser humano es como una casa de huéspedes.

Cada mañana un nuevo inquilino toca a la puerta.

 

Una alegría, una depresión, incluso algo que parece

no tener importancia, un momento de cierta reflexión

llega como un visitante inesperado.

 

Dales la bienvenida y entretenlos a todos.

Aunque sean una muchedumbre de penas,

quienes violentamente destruyen y arrasan

con los muebles de tu casa, aún así,

atiende a cada uno de tus huéspedes

con honorabilidad.

 

El pensamiento obscuro, la vergüenza, la malicia,

recíbelos en la puerta con una sonrisa e invítalos a pasar.

 

Agradece por cualquiera que llegue y piensa que cada uno

ha sido enviado por un poder superior a ti.



[1]El poeta  Jalal al-Din, mejor conocido como Rumí (que significa maestro), nació en el año 1207 en Balkh, Afganistán. Traducción Tonatiuh Catalá.


N

 

Poemas

hechos

 N

a mano


"El Cristo de San Juan de la Cruz", Salvador Dalí

a

Le he dicho al poeta Jorge Gutiérrez González que le debe a México la publicación de, al menos, un libro de su poesía. Espero que algún día por fin —afortunados— podamos disfrutarlo.

 

Jorge Gutiérrez González*

EL MERCADER

 

A Rocío, porque me inspira

 

Se me conoce por José de Arimatea 

ni el vicio

ni la razón

me asisten.

Cuando camino sobre bóvedas

infestadas de crédulos pobres

la sensación de triunfo me sacude.

Nadie me persigue

pero más de un hombre

codicia mi dinero

A mi muerte

lo enterraré

en el monte del Justo Crucificado

ahí estará seguro

el hijo del hombre lo resguarda

¿Necesito yo de mejor vigilante?

Es amargo el cielo que vemos

en lo alto

nada crepita

ninguna señal

sólo el silencio

A Dios no le toca

representar la muerte.

Me asombran las cruces

y lo que pende de ellas

pero me satisface más

el olor de la carne

al tercer día.

³

 

 

 

 


"Elvis I y II", Andy Warhol

TRES STRIKES TRES1

 

A Rocío Guerrero Partida

 

Tanto desconocido

fuera del inventario

lejos del libre mercado

retorciéndose

con la piel agrietada

guiando a la opaca muerte

 

Es este el castigo

la tercera fechoría

el tercer strike abanicado

nadie se mueve

todos se quedan en sus bases

el batazo oportuno no llega

el score no cambia

sí los días…

sí la vida…

El umpire canta una tonadita

“la bola era alta

pero yo digo que estás fuera.

¿Qué te parecen 326 años?”

El público no dice nada

los televidentes ceden

alguien grita: “¡Que nadie se mueva!

Elvis I y Elvis II

Andy Warhol el fenómeno ilustrado

o la farsa de la artesanía

 

La fiebre del oro

la incansable migración mexicana

¿qué tanto son 30 toletazos

a 4.25 dólares la hora?

un dólar hace 11 pesos mexicanos

 

Henry Lee Lucas

diseñando aviones para el Pentágono

América no es para los mexicanos

el siniestro manifiesto y la doctrina Monroe

Un 11 de septiembre

el álgebra de la “justicia infinita llegó”

Batman y Robin

y algún villano invitado

 

Resurge el odio

la cólera

que ni siquiera las máquinas de los aeropuertos pueden detectar

contra eso no hay defensa

Qué libre se ve

a la Mujer Estatua

prostituyéndose sigilosamente

en Greenwich Village

¿Alguien quiere hacer el favor de componerle una canción?

ahí los trovadores abundan

los trovadores que bañan a Dios

lo perfuman

y después lo acuchillan

Dead Man Walking

La suerte es el límite

la suerte es la ley

pronto seremos cadáveres

también las nubes serán cadáveres

restos de miedo

La leyenda dice que

 a un hombre le creció una joroba

del tamaño del Grand Canyon

todos los hombres ricos del lugar compraron las supuestas minas

que la cornucopia encerraba

a los del norte, voraces industriales

y a los del sur, reaccionarios agrícolas.

Por un momento les dio abundantes ganancias

pero cuando ésta cesó

desataron una cruenta guerra

alguien tenía que pagar por el engañó

los negros

los hispanos

los del lenguaje y de la vestidura extraña

y entonces

hicieron su aparición en el concierto internacional

los muchachitos del Ku Klux Klan

de pálida piel

chistera blanca

y ojos de dinamita

que antes de matar

comulgan coágulos de plomo

Dios bendice a América con silbidos

bendice la tierra blanca

manchada de sangre hasta los techos

Virgen misericordiosa ten piedad

de ellos

Todopoderoso  ten piedad de ellos

Dios ten piedad de ellos.

³

 

1 En Los Ángeles California, existe una ley, denominada Strike Three, El Tercer Strike. Esta consiste en que cuando algún ex convicto ha cometido dos delitos graves (y obviamente ha pisado la cárcel), el tercer delito puede ser el menos grave o incluso el más ridículo, pero a pesar de ello, automáticamente es aplicada la cadena perpetua para el infractor.

 * (Jorge Gutiérrez González, poeta y escritor mexicano. Nació y vive en la Ciudad de México.)


a

Convencidos de que el lenguaje es más poderoso que cualquier arma o bomba nuclear, declaramos que los libros, como alguna vez lo fueron la roca, el muro de una cueva, los códices y —hoy en día— la red digital, nos ayudan a preservar, no a destruir, ese lenguaje. 

"¿Para qué otra editorial?", se preguntarán ustedes. Y lo contestaremos parafraseando las palabras del poeta Hölderling, ¿Para qué libros en tiempos de penuria?:

Porque cada libro es una bala menos; cada edición representa un racimo de palabras que puede ayudar a construir, o reconstruir, las ruinas de un puente vital entre los seres humanos...

Porque cada libro es una semilla que plantamos...

Porque cada libro es un árbol que provee de oxígeno verbal a esta Tierra...

Porque cada libro es una esperanza, una promesa y un sueño...

Y entre la posibilidad y la intensión surge el encuentro.

Ollin Sun Press

 Una editorial independiente al servicio de todos los que aman la palabra impresa.

Nuestras publicaciones están hechas en papel 100% reciclable.

 


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